lunes, 11 de mayo de 2009

LAS ELECCIONES PRIMARIAS RIESGOS Y OPORTUNIDADES

Colaboración Especial Venezuela Real
30 de mayo de 2006

Este es un siglo lleno de riesgos y oportunidades; los primeros de una gravedad inaudita, pues implican que se pueda perder todo lo que la sociedad ha venido construyendo dolorosamente a través de los siglos; las segundas de una significación extraordinaria, pues implican la posibilidad de que aquel trabajo milenario de construcción pueda dar a corto plazo los frutos de bienestar deseados.
En el caso de las "elecciones primarias" que se han propuesto como medio para escoger a aquel que, como candidato del pueblo, pueda enfrentarse a Chávez no solo el día de las elecciones, sino al Gobierno, es decir, al antipueblo en todo el período que las preceda, es necesario identificar con precisión y firmeza los riesgos que las amenazan para enfrentarlos con inteligencia y con firmeza.
Algunos de esos riesgos se pueden originar en la estrategia que pueda diseñar aquel antipueblo para en forma abierta o solapada impedir su realización o desvirtuar sus resultados; otros pueden encontrarse en la esencia misma de las elecciones propuestas cuyas contradicciones no se hagan aparentes sino una vez completado el proceso.
Entre aquellos riesgos solapados se encuentran: 1° inscripción para las elecciones primarias de numerosos candidatos chavistas que, sin posibilidades de triunfo, agrien y banalicen las campañas electorales y diluyan los votos; 2° votación masiva en las elecciones primarias del electorado chavista por el candidato que tenga las menores posibilidades de triunfo en la elección presidencial; 3° acusaciones ante los tribunales de justicia contra los organizadores de las elecciones primarias por faltas supuestamente cometidas por ellos contra disposiciones civiles o electorales cuyo proceso judicial se prolongue hasta después de las elecciones presidenciales.
Entre las acciones abiertas que el antipueblo puede tomar para impedir la realización de la elecciones primarias se encuentra en primer lugar una decisión del TSJ de que el único ente que puede organizar, realizar y supervisar elecciones en el país es el CNE, mal llamado Poder Electoral, que como se ha visto ha interferido o pretendido interferir en las elecciones gremiales, sindicales y estudiantiles realizadas últimamente provocando la correspondiente reacción violenta de los interesados y la suspensión de aquellas.
No pueden descartarse las acciones de calle provocadas por el antipueblo a nivel de los centros de votación organizados para las elecciones primarias de modo de impedir el acto electoral y provocar el miedo entre el electorado.
A pesar de esta serie de riesgos que será necesario enfrentar antes, durante y después de las elecciones primarias no podemos dejar de considerar las enormes oportunidades que ellas ofrecen para que la ciudadanía, madure reconociendo el papel fundamental que los actos electorales juegan en la vida de los pueblos, cuando se manifiesta en todo su esplendor y significado la vida de la democracia que debe ejercerse siempre en todos los actos tanto públicos como privados que realizan los ciudadanos.
La elecciones primarias se pueden considerar como aquel acto en el cual el ciudadano se encuentra realmente consigo mismo, con su conciencia. El acto en el cual puede ejercer a plenitud su libre arbitrio enfrentado con el "otro", con el candidato que él tiene que escoger como el mejor para el fin deseado sin las consideraciones políticas que a fin de cuentas moldean su voluntad en una elección en la que no se juzga tanto al hombre como al cargo.

Las banderas del cambio

EN SU MAGNIFICA Historia de los pueblos de habla inglesa, Sir Winston Churchill nos dice que la monarquía francesa cayó y a Luis XVI lo guillotinaron, no porque éste fuera un tirano, sino porque la maquinaria del Estado se había paralizado. Nos relata Sir Winston, que un párroco tenía cuarenta años queriendo reparar el techo de su pequeña iglesia sin lograr que la inercia burocrática le diera los permisos correspondientes.
El genio de Luis XIV había creado un complejo y eficiente aparato estatal que le permitió llegar a ser el Rey Sol que un día brillara sobre Europa. Sus sucesores, Luis XV y Luis XVI no supieron manejar ni reformar ese aparato. El último pagó con su vida su ineptitud y la monarquía francesa cayó bajo el impulso reformista de la revolución.
En Venezuela no hemos tenido un Luis XIV que nos dejara un gran y eficiente aparato estatal. Lo que hemos recibido es una herencia burocrática compleja e ineficiente que ni aquel hubiera podido manejar.
Por eso se quiere un cambio profundo en las estructuras del Estado y en la manera de gobernar al país, para lo cual en el año 2006 será necesario conquistar no sólo la Presidencia, sino conquistar la mayoría en el Congreso y en los demás cuerpos legislativos, en los sindicatos, en los gremios profesionales y en la calle.
Pero el cambio no puede quedarse allí. Es necesario un cambio en la conciencia de gobernados y gobernantes, de modo que aquellos se sientan comunidad, y estos se sientan instrumentos de aquellos.
Ese inmenso trabajo de conquista no podrá tener éxito si no se enarbolan auténticas banderas de reforma que las multitudes puedan seguir con un entusiasmo basado en la esperanza. Esa conquista no se hace con slogans publicitarios sin contenido. Se hace con ideas que el pueblo haga suyas y que quiera realizar. Que quiera realizar conquistando el poder tras las banderas.
¿Esas ideas no se encuentran en la Doctrina Social de la Iglesia expuesta en más de veintisiete encíclicas, en numerosos documentos pontificios y conciliares y en el humanismo integral propuesto por Jacques Maritain, que sirvieron de guía y soporte a los grandes partidos socialcristianos de Europa y América para gobernar a sus pueblos?
¿Es que no se encuentra en ellas la contestación a los graves problemas que enfrentan hoy en día todos los pueblos? ¿Es que el pragmatismo electrónico las ha condenado al cesto de papeles de la historia? ¿Es que no se encuentra en ellas ese cambio de conciencia de que hablábamos antes?
Esa inmensa tarea de conquista, ese esfuerzo gigantesco requiere tiempo. Por eso es necesario hacerlo proponiendo de una vez, con voz imperiosa, a todos los niveles y por todos los medios, la reforma indispensable: la reforma de las estructuras del Estado y de la manera de gobernar al país.
Se dirá que es necesario esperar a que pase la crisis, a que vuelva la normalidad para realizar estas reformas. ¿Pero es que los tiempos de crisis no son los tiempos de cambio? ¿Habrá que esperar a que se complete la desintegración total del país para construir sobre sus escombros, económicos, sociales y políticos aquel país que deseamos? ¿Habrá que esperar a que vuelva la normalidad que nos condujo a la crisis actual para rea lizar las reformas que nos exige la historia?

El manto luminoso de la paz

LA ESTRATEGIA estadounidense y la guerra preventiva a las que se refirió la declaración del gobierno norteamericano en el año 2002 provocó una gran controversia por ser contraria a los principios generalmente aceptados hasta entonces por el sistema internacional ya que atentaba contra la integridad territorial y la independencia política de los países a los cuales se aplicara esa estrategia basada en suposiciones que no se podrían probar sino cuando ya se hubieran traspasado los límites de la prevención y se hiciera necesaria la repulsión.
La reciente declaración reiterativa de aquella estrategia por parte de Estados Unidos en el año 2006 no ha provocado la misma controversia por diversas razones entre las cuales se encuentran los adelantos tecnológicos que en materia de destrucción masiva han hecho que aumente la incertidumbre de las suposiciones en que se basaría una acción preventiva y que haya aumentado el número de países que, en caso de conflicto, pudieran infligirse enormes e irreversibles daños los unos a los otros. Esos mismos adelantos tecnológicos han hecho que la santidad de las fronteras y la protección de los océanos en que se basaba la seguridad de las naciones se haya visto afectada en nuestros días por el poder, el alcance y la velocidad de las armas modernas capaces de traspasar esas fronteras en fracciones de segundos desde miles de ki lómetros.
De modo que cualquier acción preventiva tendría su fundamento en el alcance y la capacidad destructiva de las armas nucleares y en la incertidumbre que rodearía cualquier suposición en cuanto a su uso por parte de las potencias que las posean.
Esto nos lleva a concluir que la razón fundamental de cualquier acción preventiva está, a fin de cuentas, en la existencia de armas de destrucción masiva y en la suposición de que ellas podrían ser usadas defensiva u ofensivamente por parte de quien las posea, sean estos Estados soberanos u organizaciones terroristas actuando desde el territorio de dichos Estados a espaldas o en connivencia con estos.
De modo que para eliminar cualquier suposición de posibles ataques con armas de destrucción masiva y sus consecuentes guerras preventivas, no hay otro camino que la destrucción total de dichas armas en todos los países del mundo bajo la supervisión de las Naciones Unidas o del organismo que esta designe con la aprobación de los países inte resados.
En realidad esa destrucción no afectaría la capacidad bélica de las potencias poseedoras de armas nucleares ya que estas armas se encuentran en un estado de obsolescencia absoluta tanto desde el punto de vista tecnológico como moral y político. ¿Quién se atrevería hoy en día a lanzar una bomba atómica sobre cualquier ciudad del mundo? ¿Quién se atrevería a repetir los genocidios de Hiroshima y Nagasaki? ¿Quién se atrevería a enfrentar al mundo que se levantaría contra él? Por lo que se refiere a Estados Unidos ¿Qué potencia podría enfrentarse a sus ultramodernas armas convencionales para que tuviera que recurrir a sus arsenales nucleares?
¡Qué emoción sacudiría al mundo si Estados Unidos anunciara su disposición de destruir su arsenal de armas atómicas! ¡Cómo se sentiría descender sobre el mundo el manto luminoso de la Paz!

ADULTERIO (1) REAL

ADULTERIO (1) REAL
RECIENTEMENTE los pastores de la Iglesia Anglicana "bendijeron" la unión adulterina² de Carlos de Inglaterra con Camila Parker Bowles³ con quien mantenía relaciones sexuales desde hacía muchos años, aun estando casado con la princesa Diana de Ga les, relaciones adulterinas reconocidas pública y notoriamente por todas las partes.
La Iglesia Anglicana fue fundada por Enrique VIII, cuando separó a la Iglesia de Inglaterra de la Iglesia de Roma para anular su matrimonio con Ana de Austria y casarse con su concubina Ana Bolena. Roto el vínculo con la Iglesia de Roma y habiéndose casado en secreto con su amante, quien ya estaba encinta, hizo publicar una oración en la cual él se declaraba a sí mismo: "... la única y suprema cabeza de la Iglesia Católica de Inglaterra, que Ana era su esposa, e Isabel, hija y heredera de ambos, su Princesa?".
"En marzo de 1534 se decretó que toda persona adulta debía jurar alianza al acta en que se confería la sucesión a la nueva princesa. Publicar o decir en forma expresa que el Rey era un tirano o un hereje sería considerado como alta traición. Al aumentar la brutalidad del reino muchos centenares de personas fueron ahorcadas o descuartizadas por ese motivo?".
Entre los centenares de mártires de aquel tirano se encontraron Tomás Moro y John Fischer quienes se negaron a hacer el juramento de obediencia a Enrique VIII como jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra que les era exi gido.
A Ana Bolena* la siguieron como esposas de Enrique VIII, Jane Seymour*, Ana de Cleves, Catherine Howard* y Catherine Parr. De ellas, tres murieron decapitadas por orden del Rey para darle paso a la siguiente.
Dado ese origen no es sorprendente que la Iglesia de Inglaterra tenga una actitud extremadamente liberal en materia de doctrinas, tanto de fe como de moral, que le permiten hoy en día aceptar el divorcio, el adulterio, el "matrimonio" de homosexuales y lesbianas, el aborto y la eutanasia.
Ese liberalismo doctrinal de la Iglesia Anglicana, con sus oscilaciones determinadas por su dependencia del poder político, fue lo que indujo a John Henry Newman, líder del Movimiento de Oxford, a abandonarla y hacerse católico, siendo posteriormente nombrado cardenal.
De modo que no debe sorprendernos que Carlos y su amante Camila hallan recibido la bendición nupcial de aquella Iglesia fundada sobre el adulterio real y la sangre de los mártires.
mcarvallog@cantv.net
1 DRAE: Ayuntamiento carnal voluntario entre persona casada y otra de distinto sexo que no sea su cónyuge. Evangelios: Mt. 19,3-10; Mc. 10,2-12
2 Parker Bowles son los apellidos de su primer esposo
3 "Historia de los Pueblos de Habla Inglesa", Vol. II, Pag. 51 Winston Churchill Cassell, Londres 1974
* Condenadas a muerte por el Rey

Obispos y pobretones

El señor Hernández demuestra el grado de insensatez al cual lo ha llevado su
anticlericalismo
La ignorancia de la materia permite que se digan o escriban tonterías, como
lo hace el señor Clodovaldo Hernández (El Universal, 13-07-2007) al
referirse de manera denigrante a "algunos" obispos de la Iglesia Católica,
aunque me sospecho que lo hace no sólo por ignorancia, sino dominado por un
sentimiento de rechazo político y de anticlericalismo irracional alimentados
el uno por el otro.
En efecto, en una reacción muy propia de personeros del "Proceso", la simple
manifestación de apoliticismo por parte de "algunos" obispos ha desatado en
el señor Hernández la ira incontenible que lo ha llevado a denigrar de
aquellos humildes servidores del pueblo de Dios, ofendiendo su nombre y la
fama a la cual tienen derecho.
La forma grosera con la cual el señor (¿?) Clodovaldo Hernández insulta a
los señores Obispos merece el rechazo de todos los que los conocemos como
hombres dedicados al servicio diario de la Iglesia y por ende de la sociedad
venezolana con preferencia por los pobres.
De los pastores que rigen a la Iglesia Católica en Venezuela solo puede
decirse que viven a plenitud sus votos de pobreza y castidad en humildad,
haciéndose pacientes, obedientes y mansos de corazón, y no como dice el
señor Hernández, faltando al mandamiento bíblico que nos dice que no podemos
levantar falso testimonio ni mentir, pues el otro tiene derecho al buen
nombre, a la honra y al conocimiento de la verdad.
Las groserías con las que el señor Hernández trata a los señores Obispos
pretendiendo manchar sus nombres y con ellos el de la Iglesia, demuestran
hasta donde el villano puede llevar su villanía.
Las pastorales de los señores Obispos y los documentos de la Conferencia
Episcopal Venezolana señalan reiteradamente la preocupación preferente de
los señores Obispos por los pobres, preocupación que se concreta en las
numerosas obras sociales que, inspiradas y dirigidas por ellos, realizan
laicos católicos, religiosos y religiosas por todo el territorio nacional en
escuelas, hospitales, orfelinatos, maternidades, etc., como lo hicieron
hasta la hora de su muerte José Gregorio Hernández y las recién beatificadas
María de San José y Candelaria de San José.
¿Quién no conoce la formidable obra que, en medio de los muy pobres y para
beneficio de ellos, realizan entre otros Fe y Alegría, las Damas Salesianas,
las Hermanitas de los Pobres, y los Hogares de Don Bosco, obras que se han
extendido por Latinoamérica y más allá?
En su culposa ignorancia el señor Hernández desconoce la inmensa labor
social que realiza en todas las parroquias el clero secular bajo la
inmediata dirección de los señores Obispos.
Pero donde el señor Hernández demuestra el grado de insensatez al cual lo ha
llevado su anticlericalismo irracional es cuando dice que los señores
Obispos "viven como príncipes medievales enmantillados en ropajes de oro y
comiendo a dos cachetes".

MONITOREO DEMOCRÁTICO

CON SU CLASICA HIPOCRESIA los representantes del gobierno de Hugo Chávez Frías se rasgan las vestiduras ante la idea de que la OEA pueda establecer una comisión que "monitoree"² el ejercicio de la democracia entre sus países miembros.
El buen ejercicio de la democracia se manifiesta en el cumplimiento cabal de las leyes que rijan a gobernantes y gobernados siempre que ellas sean democráticas, es decir, que establezcan una clara separación de los poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial que garantice el libre ejercicio de sus facultades para promover la igualdad y la justicia en libertad.
De modo que los "monitores" del comportamiento democrático en un país no tendrían más que seguir atentamente los actos mediante los cuales los gobernantes mantienen la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos; imparten la justicia imparcialmente; y permiten el ejercicio de las libertades políticas sin el ejercicio de las cuales las sociedades carecerían de razón de ser.
Sin embargo, aquellos representantes del gobierno chavista sostienen que esa observación o "monitoreo" no podría hacerse sino a petición de los gobiernos que han sido los que históricamente han atentado contra el ejercicio de la democracia: discriminando a los ciudadanos de acuerdo con su pensamiento y sus preferencias políticas; coartando las libertades públicas; y sometiendo a todos los poderes públicos a la voluntad hegemónica del Ejecutivo.
De acuerdo con Aristóteles las revoluciones que pervierten a las democracias y conducen a las tiranías se realizan mediante una imperceptible destrucción de las instituciones. Recuérdese que, al tratar del principio general de las revoluciones, dijimos que era preciso contar entre las causas que las generan hasta las más ligeras desviaciones de los principios ejecutadas por los gobiernos.
De modo que es a los gobiernos a los que hay que vigilar para evitar a tiempo aquellas desviaciones, y por tanto, someter las actuaciones de la Comisión de "Monitoreo" propuesta en la OEA a la solicitud de los gobiernos sería como establecer que sea el ladrón quien llame a la policía.
²RAE: amonestar o avisar

CONSTRUIR O DESTRUIR

SINTIENDO EL TIEMPO de Cuaresma, que es tiempo de preparación para la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor, se nos ocurrió escribir algunas ideas que se nos vinieron a la mente cuando oímos acerca de la destrucción del templo de Jerusalén por Nabucodonosor y de su reconstrucción por orden de Ciro, Rey de Persia.
La lectura del 2§ libro de Las Crónicas, nos señala cómo todos podemos contribuir a la destrucción del templo; cómo todos podemos contribuir a su construcción, y qué terrible es la responsabilidad que tenemos en ello.
Aquella lectura se refería al templo de Jerusalén, pero no podemos olvidar que cada uno de nosotros es, por el bautismo, en el interior de su ser, un templo vivo del Espíritu Santo.
De modo que con cada uno de nuestros actos podemos ayudar a construir o a destruir ese templo en nuestras almas y en las almas de nuestros hijos...
Cada una de las cosas que hacemos, o que dejamos de hacer, por pequeña y oculta que sea sirve para construir o para destruir. Si nos reunimos con nuestra familia para orar, fortalecemos el templo de nuestro hogar; si oramos con nuestros hijos, los ayudamos a construir en sus almas un templo vivo al Señor.
Qué terriblemente importante es que nuestros hijos nos vean acercarnos al confesionario, que nos vean pecadores, solicitando el perdón; qué terriblemente importante para construir el Templo en sus almas, es que nuestros hijos nos vean acudiendo a la Eucaristía para recibir al Señor: al dueño del templo.
Qué magnífica oportunidad nos ofrece la Cuaresma, una vez al año, para que reconstruyamos el templo del Señor en nuestras almas... y en las almas de los pobres en las cuales se pueden construir los más bellos templos con los maderos de la Cruz.
Qué inmensa responsabilidad nos impone la vida; construir o destruir el templo de Dios en nuestras almas, y en la sociedad en que vivimos para que en ella reine el Amor.