Marcel Carvallo Ganteaume // Mensaje al "Presidente" Rosales
DON MARIO BRICEÑO IRAGORRI escribió su hermoso "Mensaje sin Destino" para decirle a todos sus lectores como se debía comportar una persona en una sociedad democrática para que esta pudiera serlo.
Este mensaje tiene como destino específico el Sr. Manuel Rosales, futuro Presidente de la República, para decirle como debe resolver los problemas de vivienda, desempleo y pobreza que conllevan los de violencia, inseguridad, desintegración social e ingobernabilidad que ha padecido la República bajo el desgobierno de Chávez.
En mis ochenta y cuatro años de vida yo he oído infinidad de veces que la industria de la construcción es la locomotora de la economía y que el petróleo es su combustible, de modo que si se quiere que la economía avance de manera fuerte y sostenida es necesario activar la industria de la construcción utilizando como combustible el petróleo.
Por eso le recomiendo al Sr. Rosales que al llegar a la presidencia no se deje rodear por politólogos, sociólogos, psicólogos, entomólogos, etnólogos, oftalmólogos, neurólogos, traumatólogos, teólogos, historiológos, etc., que llenarán páginas y páginas acerca de las causas y consecuencias de la pobreza y atrapando a un pájaro que pasa volando sobre la casa le pedirán a un veterinario que tomándole el pulso y la tensión arterial y les diga si está vivo o no...
En cambio le recomiendo que llame a su lado a ingenieros, técnicos y maestros de obra para que pongan a funcionar a la locomotora de la industria de la construcción de modo que arrastre tras de sí a todas las industrias afines y conexas como son la del cemento, del acero, de la madera, de la cerámica, de las tejas, de la electricidad, del mueble, etc., generando empleo y creando riqueza.
Cuando yo estudié historia reciente de Estados Unidos me sorprendió que se dijera que el gran mérito de Franklin Delano Roosevelt no era el de haber ganado grandes batallas sino el de haber acabado con los vendedores de manzanas (buhoneros) en la calles de Washington, y se contaba que estando reunido con su gabinete frente a un mapa de Estados Unidos estudiando los problemas de la crisis del año 1930, estiró la mano y apuntando con el índice les dijo: "¡Hagan un puente aquí!" "¡Pero Presidente allí no hay un río!" le contestaron sus ministros. A lo cual l replicó: "No importa, hagan el puente después hacen el río".
Sr. Rosales cuando usted llegue a la Presidencia de la República ponga a la gente a trabajar haciendo casas, escuelas, hospitales, cárceles, cuarteles, campos deportivos, carreteras, puentes, caminos, represas, canales de riego, de todo, en un país en que todo está por hacer.
Quienes habiten el millón ochocientas mil viviendas que están por construirse lo recordarán cuando lleguen a ellas en las noches de lluvia; quienes asistan a la graduación de sus hijos lo recordarán al imponerle sus medallas de grado; quienes vean a sus padres o a sus hijos recuperándose en un hospital rogarán por usted.
Desmiento enérgicamente a quienes sostienen que aquí no hay trabajo. Aquí hay tanto trabajo por hacer que para hacerlo todo sería necesario importar mano de obra de las Islas Canarias, de Portugal, de España, de Italia como se hizo cuando Pérez Jiménez, cuya obra física hace olvidar a algunos el horror de su dictadura.
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