lunes, 4 de mayo de 2009

La moral y la procreación artificial

Marcel Carvallo Ganteaume // La moral y la procreación artificial

EL CATECISMO de la Iglesia Católica, en los Nos. 2373-9, subraya brevemente los principios éticos implicados en la consideración de las técnicas de fertilización in vitro. Tras expresar compasión por los apuros de las parejas que no son capaces de concebir, el texto explica que la Iglesia está a favor de la investigación que les ayude a superar este problema. Pero también advierte que tales esfuerzos deben ponerse en el contexto de servir a la persona humana y respetar la dignidad humana.
Pero no es sólo en el Catecismo donde la Iglesia se refiere a los gravísimos problemas de orden moral que plantea la procreación artificial. El 22 de febrero de 1987 el Vaticano publicó una "instrucción" titulada "La Vida Humana Naciente y la Dignidad de la Procreación". En ella se contestan, desde el punto de vista de la moral católica, numerosas preguntas relacionadas con el uso de técnicas biogenéticas utilizadas para manipular genes, gametos y embriones.
SEÑALA EL VATICANO que cuando la técnica interviene en la generación de la vida humana, el hijo es el producto de un proceso en el que intervienen inteligencias y voluntades, técnicas y conocimientos, aparatos e instrumentos ajenos a los progenitores. El hijo será el resultado de actos realizados con distintos fines por cada uno de los actores: el padre ya no tendrá participación alguna, ya cumplió su papel, aportó el semen que será manipulado por otros: la madre prestará o arrendará su cuerpo para que se injerte allí el hijo deseado para sí o para otra; médicos y científicos aportarán su trabajo para devengar una remuneración en la mayor parte de los casos, o por amor a la investigación científica en el mejor y más noble de ellos.
Es precisamente para salvaguardar la dignidad de la persona humana desde el momento de su concepción que Su Santidad ordenó publicar la instrucción que nos ocupa. Es precisamente para defender "el derecho de todo ser humano a pretender, como tal, lo mismo que los otros".
Y ¿a defenderlo de quién? nos preguntamos.
De los que puedan atentar contra su libertad determinando su fin, regulando su vida y disponiendo de su cuerpo. De los que puedan atentar contra su unidad, su identidad y su singularidad absolutamente única. De los que puedan atentar contra la Ley Moral Natural, sustituyéndola para prescribirle al hombre derechos y deberes que ignoren su naturaleza única corporal y espiritual.
¿Y QUIENES PUEDEN ser estos? Nos preguntamos de nuevo.
Los que puedan establecer la identidad del hombre en el laboratorio y producirlo en serie haciéndolo perder su identidad; los que determinando su origen y preestableciendo su identidad pretendan prescribiéndole derechos y deberes ajenos a su naturaleza única corporal y espiritual.
Los que para "ayudar a algunas parejas a tener hijos", utilizando avances recientes de la ciencia no sepan detener su mano y deseen ayudar también a determinar la identidad del hijo a nacer: ¿varón o hembra? Varón, ¡naturalmente! ¿Rubio o moreno? Pues, rubio ¡sin duda! ¡Fuerte, sano, inteligente!
¿Humilde, paciente, obediente, caritativo como San José y San Fran cisco?
¿Soberbio, dominante, egoísta, eficaz como Hitler o Stalin?
Los que en el laboratorio puedan competir entre sí para producir un hombre mejor: más fuerte, más sano y más inteligente pero sin amor.

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