domingo, 17 de mayo de 2009

La perversión de la democracia

ESCRIBIENDO entre los años 384 y 322 antes de Cristo, es decir,
hace 2.300 años Aristóteles se ocupa de la política con ideas y
principios perfectamente aplicables a nuestra situación en la
Venezuela de Chávez y a su revolución fraudulenta.
En el capítulo IV del Libro Sexto de su Tratado Sobre la
Política que se refiere a las "Diversas Especies de Democracia",
Aristóteles hace las siguientes consideraciones que se pueden
aplicar directamente a la pervertida democracia venezolana y
al gobierno del comandante Chávez:
"En una democracia, caracterizada por la igualdad, cuando se
traspasa la soberanía a la multitud ésta reemplaza a la ley,
de modo que entonces la decisión popular, no la ley, pretende
resolverlo todo. Esta perversión se debe a los demagogos".
Y sigue Aristóteles: "los demagogos sólo aparecen allí donde
la ley ha perdido la soberanía. El pueblo entonces es un
verdadero monarca, aunque compuesto por la mayoría, que reina,
no individualmente sino en cuerpo. Tan pronto como el pueblo es
monarca, pretende obrar como tal, porque sacude el yugo de la ley
y se hace déspota, y desde entonces sus aduladores tienen un gran
partido. Esta democracia es en su género lo que la tiranía es
respecto del reinado. En ambos casos encontramos los mismos vicios,
la misma opresión de los buenos ciudadanos; en el uno mediante
las decisiones populares, en el otro mediante las órdenes
arbitrarias".
Al tratar de las oligarquías Aristóteles sostiene algo que vemos
ocurrir bajo nuestras narices en la llamada revolución chavista,
esto es que "aunque la Constitución sea democrática, la tendencia
de las costumbres y de los espíritus que gobiernan' es oligárquica";
añadiendo Aristóteles que "esta discordancia (entre la Constitución
y las costumbres) es casi siempre el resultado de una revolución,
y nace de que se evita hacer cambios bruscos; prefiriendo
contentarse con usurpaciones progresivas y de poca consideración,
se dejan en pie las leyes anteriores, pero los jefes de la
evolución no por eso son menos dueños del Estado".
"Lo más funesto para las repúblicas, sean estas democracias,
oligarquías o aristocracias, es la infracción del derecho
político consagrado en la Constitución".
"Las más de las veces las revoluciones se realizan sin que nadie
se perciba de ello y mediante una destrucción lenta e insensible.
Recuérdese que, al tratar del principio general de las revoluciones,
dijimos que era preciso contar entre las causas que las producen
las desviaciones, hasta las más ligeras, de los principios.
Se comienza por despreciar un punto de la Constitución, que al
parecer no tiene importancia; después se llega con menos
dificultad a mudar otro, que es algo más grave; hasta que por
último se llega a mudar su mismo principio todo entero".
Más que de las ideas abstractas es de la experiencia de la
historia reciente de donde Aristóteles saca sus enseñanzas,
aprendamos de él y, en esta crisis que vivimos hagamos de la
historia nuestra maestra.

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