lunes, 4 de mayo de 2009

Federación y parlamentarismo

Marcel Carvallo Ganteaume // Federación y parlamentarismo

MUY INTERESANTE el artículo de Julio César Arreaza, publicado en el diario 2001 recientemente, sin embargo se centra como es común en los análisis y comentarios de la oposición en la crítica a Chávez y a su gobierno donde por supuesto hay mucha tela que cortar, en realidad mucho más de la que corta la opo sición.
PERO LA REALIDAD es que la oposición sigue en el desierto de las ideas mientras Chávez está en una permanente hemorragia de ellas, las tira por la ventana sin saber a dónde caen ni quién las recibe, pero el hecho es que el pueblo las recoge y las hace suyas sin detenerse a hacer estudios científicos de su factibilidad, ni a ver cuáles y cuántas se han hecho realidad. Son ideas que pronto se hacen banderas que luego desaparecen para ser sustituidas por otras, pero son banderas a las cuales se puede seguir y el pueblo las enarbola hasta que unas nuevas del mismo origen las sustituya.
Por eso es necesario que la oposición salga del erial de las ideas, que supere a los simples "slogans" publicitarios, y enarbole "macroideas", "ideas fuerza", que conmuevan al país, como es la de una manera radicalmente nueva de gobernar al país: el paso del centralismo a la federación y del presidencialismo al parlamentarismo.
HACE UNAS SEMANAS yo escribía que el pasado 3 de diciembre habíamos caído por un despeñadero hacia el cual veníamos avanzando sin percatarnos de ello desde la muerte de Gómez, y al caer al fondo nos dimos cuenta de que lo que había allí era un desierto sin caminos por los cuales pudiéramos avanzar, sin brújulas que nos orientaran, ni horizontes a los cuales quisiéramos llegar.
ENTONCES ME PREGUNTABA ¿estar frente al desierto no es la oportunidad de proponer cambios radicales para gobernar al país? No paños calientes ni caras nuevas para que hagan lo mismo que hicieron las caras viejas, sino caras nuevas para realizar cosas realmente nuevas. Me preguntaba ¿no están dadas las condiciones para que, enfrentados al desierto, propongamos nuevas maneras de gobernar al país pasando de centralista a federal y de presidencialista a parlamentario?
¿O es que se pretende atravesar el desierto con algunas caras nuevas y los mismos métodos y paradigmas fracasados que nos llevaron a él?
Un régimen federal que haga de los Estados auténticas unidades políticas y administrativas que, liberadas de los burócratas del poder central, sean capaces de diseñar, ejecutar, evaluar y financiar sus propios planes de desarrollo cultural, social y económico.
Un régimen donde el pueblo representado en el Parlamento asuma las riendas del poder y gobierne el país.
¡Ojalá! que esta idea sea acogida por los tres precandidatos para enfrentar con ella a Chávez y al chavismo que desde los centros del poder enquistado en Miraflores ahogan a la República con sus tenazas de dinero y sus amenazas de fusiles rusos, y el país pueda verse encaminado hacia afuera, hacia la modernidad, en el que ideas e intereses contrapuestos le den vitalidad y en su negociación encuentre la unidad.
LA IDEA de un régimen de un gobierno Federal y el Parlamentario es una que puede hacer vibrar a todo el país, especialmente a los 19.000.000 de votantes del interior que deberán estar felices de gobernarse a sí mismos liberados del pulpo de Caracas.

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